Tu cerebro puede aprender durante toda la vida. La neuroplasticidad lo demuestra: nunca es tarde para aprender a comunicar mejor. Te cuento por qué.
En este artículo vas a encontrar qué dice la neurociencia sobre el aprendizaje adulto, qué significa para tu forma de comunicar y por qué te invito a algo que puede cambiarlo todo: declararte aprendiz.
"Ya soy así": el mito de que todo se define en la infancia
Durante mucho tiempo se creyó que lo que vivíamos en los primeros años de vida iba a marcar todo nuestro camino. Como si, pasada esa etapa, nada pudiera cambiar, y anduviéramos por la adolescencia y la adultez siendo solo reacciones de una infancia en particular.
En comunicación escucho esta idea todo el tiempo, con otras palabras: "yo siempre fui tímido", "no nací para hablar en público", "a esta altura ya no voy a cambiar".
Es cierto que existe un condicionamiento lingüístico, emocional, corporal y contextual que potencia o limita nuestras posibilidades. Pero hay algo importante para destacar: estamos condicionados, no determinados.
¿Qué es la neuroplasticidad?
La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro de modificar su estructura y sus conexiones a partir de la experiencia. Cada vez que practicás algo, fortalecés ciertas conexiones neuronales; cuando dejás de usarlas, se debilitan. Por eso podemos aprender a lo largo de toda la vida, y eso abre un abanico de posibilidades enorme.
Lo que muestran las investigaciones
- Los taxistas de Londres. Para obtener su licencia, tienen que memorizar miles de calles. Un estudio con resonancia magnética encontró que la parte posterior del hipocampo, una región vinculada a la memoria espacial, era más grande en los taxistas que en el grupo de comparación. Además, ese tamaño aumentaba con los años de experiencia. Los autores concluyen que el cerebro adulto sano puede cambiar su estructura según las exigencias del entorno. (Maguire y otros, 2000, PNAS)
- Aprender a hacer malabares. En otro estudio, 24 adultos que nunca habían hecho malabares practicaron hasta dominar un ejercicio con tres pelotas. Al terminar, tenían más materia gris en áreas vinculadas a la percepción del movimiento. Tres meses después de dejar de practicar, ese aumento se había reducido, aunque seguía por encima del punto de partida. (Draganski y otros, 2004, Nature)
Estos estudios no son sobre oratoria, pero dejan dos aprendizajes que aplican directamente:
- El cerebro adulto cambia cuando aprende algo nuevo. No hay una edad límite.
- Lo que no se practica, se debilita. Aprender no es un evento: es un proceso que se sostiene.
Qué significa esto para tu comunicación
Hablar en público, sostener una conversación difícil o presentar frente a un directorio son habilidades, no rasgos fijos de personalidad. Y como toda habilidad, se pueden entrenar a cualquier edad.
- Si te ponés nervioso al exponer, cada experiencia en la que lo atravesás bien le enseña a tu sistema nervioso que no hay peligro.
- Si te cuesta ordenar tus ideas, practicar una estructura una y otra vez la vuelve automática.
- Si sentís que tu voz no transmite seguridad, el trabajo sobre la respiración, el ritmo y las pausas puede cambiarlo, aunque hayas hablado igual durante 30 años.
La pregunta deja de ser "¿puedo cambiar?" y pasa a ser "¿estoy dispuesto a practicar lo necesario?".
Declararse aprendiz
Desde el coaching ontológico, las declaraciones son actos de lenguaje que abren posibilidades. Cuando declarás algo, no describís el mundo: lo transformás.
Por eso te invito a una declaración especial: declararte aprendiz.
Declararse aprendiz es darse permiso para no saber. Es una predisposición a la liviandad de no tener todas las respuestas, a la apertura, al error como parte del camino, al crecimiento y a nuestra evolución como seres humanos y sociales.
Es lo contrario de "yo ya sé" o "yo soy así", dos frases que cierran posibilidades antes de intentarlo.
Cómo se ve en la práctica
- Pedir una devolución después de una presentación, y escucharla con curiosidad en lugar de defenderte.
- Animarte a probar algo nuevo en una reunión, aunque no te salga perfecto.
- Cambiar "no soy bueno para esto" por "todavía no lo domino".
- Reservar un rato por semana para practicar una habilidad concreta.
Nunca es tarde
Tu cerebro está preparado para aprender. Lo que falta, muchas veces, es la decisión de ponerte en ese lugar de aprendiz y sostener la práctica.
Te dejo una pregunta: ¿qué habilidad de comunicación dejaste de lado porque creíste que "ya eras así"?
Si querés trabajarla con método, en mis entrenamientos en oratoria y mentorías acompaño a profesionales y líderes, de cualquier edad y experiencia, a desarrollar su comunicación paso a paso. Escribime por WhatsApp y lo conversamos.