La IA puede escribir tu presentación en segundos. Pero ¿puede hacer que tu audiencia te crea? Te cuento cuándo usarla y cuándo no.
Qué difícil es pensarse hoy en día sin la IA. Qué difícil es pensarse hoy en día, en realidad. En un mundo "del hacer continuo" no hay mucho tiempo "para poder ser".
Y eso abre un sinfín de reflexiones, pero vayamos solo con una esta vez.
Un caso real: la presentación "perfecta"
Hace un tiempo que vengo acompañando a profesionales y líderes de organizaciones a mejorar su comunicación y a preparar discursos para potenciar su presencia ejecutiva, su liderazgo y su impacto.
El otro día me encuentro en una sesión con una profesional que, para armar su presentación, había trabajado mayoritariamente con la IA para generar el contenido.
Y esto, sin dudas, genera un dilema: ¿hasta dónde es cosa mía y hasta dónde no? ¿Hasta dónde lo extremadamente correcto puede generar impacto en alguien?
La puse en el desafío de generar y cocrear juntos esa presentación sin el atajo de la IA. No por capricho, sino para que pudiera internalizar idea por idea, momento por momento.
Esa preparación genera cierta resistencia. Pero, mirándolo en perspectiva, armar y desarmar el discurso, darlo vuelta, leerlo, ver que no tiene sentido, agregarle o quitarle, es parte de ese amasado necesario hasta internalizarlo de tal forma que parece que te nace de los poros.
Por qué lo que creás vos se recuerda mejor
Esto no es solo una intuición. En psicología se conoce como efecto de generación: recordamos mejor la información que producimos nosotros mismos que la que solo leemos. Un metaanálisis de 86 estudios confirmó ese efecto de forma consistente. (Bertsch y otros, 2007, Memory & Cognition)
Llevado a una presentación: si las ideas, la estructura y los ejemplos los construiste vos, los vas a recordar mejor, vas a depender menos de las diapositivas y vas a poder adaptarte cuando algo no salga como estaba previsto. Un discurso que no armaste es un discurso que tenés que memorizar. Y lo memorizado se nota.
Lo perfecto no siempre conecta
Volviendo al ejemplo, la conclusión fue que esa profesional pudo traerse a sí misma a la presentación: humanizar sus palabras, sumar ejemplos reales, sentirlos y hacerlos experienciales.
Porque, al fin y al cabo, los que nos escuchan no quieren sermones ni discursos perfectos. Quieren ver la imperfección y el valor de una historia que vale la pena ser contada.
La IA tiende a producir textos correctos, ordenados y genéricos. Lo que nadie más puede aportar es tu experiencia, tus historias, tu forma de decir las cosas. Eso es lo que genera confianza y lo que hace que una audiencia te recuerde.
Ser analógico-digital
La IA es útil y ya no podemos pensarnos sin ella. Pero hay situaciones y momentos en los que necesitamos pararnos en la incomodidad del tiempo real, habitarlo: ser analógico-digital.
Pareciera que, si no usamos IA, somos analógicos: el tiempo pasa más lento y crece la sensación de que estamos perdiendo productividad. Pero en comunicación, ese tiempo "lento" es justamente el que te permite apropiarte de lo que vas a decir.
Cuándo sí usar la IA para preparar una presentación
- Para investigar y ordenar información de base (siempre chequeando los datos).
- Para pedirle preguntas difíciles que te podría hacer tu audiencia y practicar las respuestas.
- Para revisar la claridad de un texto que ya escribiste vos.
- Para resumir un documento largo antes de decidir qué vas a contar.
Cuándo conviene hacerlo vos
- El mensaje central: qué querés que se lleve tu audiencia. Si no lo podés decir en una frase con tus palabras, todavía no está claro.
- Las historias y los ejemplos: tienen que ser tuyos para que los cuentes con emoción real.
- El inicio y el cierre: son los momentos de mayor conexión y no pueden sonar a plantilla.
- El ensayo en voz alta: ninguna herramienta puede practicar por vos.
Contar historias para generar movimiento
Poder contar historias con un único objetivo: generar movimiento en quien escucha. Aunque muchas veces ese movimiento sea quedarse quieto.
Te dejo una pregunta: en tu última presentación, ¿cuánto de lo que dijiste era realmente tuyo?
Si querés preparar tus presentaciones para que suenen a vos y generen impacto, en mis mentorías y entrenamientos trabajamos juntos desde la idea hasta el ensayo final. Escribime por WhatsApp y lo conversamos.