Comunicar con sentido no es hablar lindo: es que lo que decís, sentís y hacés vaya en la misma dirección.

En este artículo vas a encontrar por qué tantas veces comunicamos sin conectar, qué tiene que pasar adentro antes de hablar afuera y algunas preguntas y ejercicios para que tu comunicación suceda en coherencia.

De lo general a lo particular

Para hablar de comunicación es necesario salir de las generalizaciones que el término nos ofrece y adentrarnos en lo particular de la comunicación humana.

Porque en lo particular es donde la persona se puede ver, expresarse, escuchar o simplemente estar. No existe "la comunicación" en abstracto: existe tu forma de comunicar, en tus conversaciones, con tus equipos y tus desafíos.

Hiperconectados, pero desconectados

En estos tiempos de hiperconectividad y productividad extrema, muchas veces sin propósito, estamos más desconectados que nunca. Buscamos afuera lo que en realidad siempre estuvo adentro.

La comunicación no es la excepción. Mandamos más mensajes, hacemos más reuniones y publicamos más que nunca, pero eso no significa que conectemos más. Se puede hablar mucho y no decir nada; se puede llenar una presentación de datos y no mover a nadie.

¿Qué es una comunicación con sentido?

Es una comunicación que siente, que conecta, que es genuina e inspira. Y para llegar a eso hay un paso previo que solemos saltear: registrar qué es lo que a nosotros nos conecta, nos hace sentir, nos vuelve genuinos y nos inspira.

No se trata solo de lo que pensamos. La comunicación con sentido transita niveles más profundos, que incluyen la emocionalidad, el cuerpo, el espíritu y la energía que fluye en nuestro andar.

Lenguaje, emoción y cuerpo

Desde el coaching ontológico trabajamos con tres dominios que siempre están presentes cuando comunicamos:

Cuando los tres van en la misma dirección, el otro lo percibe como autenticidad. Cuando no, aparece la sensación de que "algo no cierra", aunque las palabras sean correctas.

Coherencia: lo que pasa cuando el cuerpo dice otra cosa

Seguramente escuchaste que "solo el 7% de la comunicación son las palabras, el 38% la voz y el 55% el cuerpo". Es una de las cifras más citadas y más mal usadas de la comunicación.

Su autor, el psicólogo Albert Mehrabian, aclara que esa proporción surgió de experimentos sobre cómo comunicamos sentimientos y actitudes (si algo nos gusta o no), y que no se aplica cuando alguien no está hablando de sus sentimientos. (Mehrabian, Silent Messages)

Pero hay algo de esos estudios que sí sirve: cuando expresamos una emoción o una actitud y las palabras dicen una cosa mientras la voz y el cuerpo dicen otra, la gente tiende a creerle más a la voz y al cuerpo. Es justamente el problema de una comunicación sin sentido: si no creés en lo que decís, se nota.

Propósito y experiencia

El futuro siempre será promisorio mientras tengamos presente nuestro propósito, aunque nos cueste encontrarlo, aunque se nos vaya la vida en ello.

Y el resultado siempre será anecdótico: la experiencia no está ahí, nunca lo estuvo. A veces está bueno recordarlo. Cuando comunicamos solo pensando en el resultado (convencer, cerrar, quedar bien), perdemos la conexión con el otro, que es lo que hace que el mensaje llegue.

Cómo empezar a comunicar con sentido

Antes de tu próxima presentación, reunión o conversación importante, tomate cinco minutos para estas preguntas:

  1. ¿Para qué voy a hablar? No qué voy a decir, sino qué quiero que pase en el otro.
  2. ¿Qué me importa a mí de esto? Si no lo encontrás, tu audiencia tampoco lo va a encontrar.
  3. ¿Desde qué emoción voy a hablar? Nombrala. Si es miedo o enojo, registralo antes de empezar.
  4. ¿Qué está diciendo mi cuerpo? Revisá tu postura y tu respiración. Hacé tres respiraciones lentas.
  5. ¿Qué historia o ejemplo propio puedo sumar? Lo personal es lo que convierte la información en sentido.

No sos el único que se lo pregunta

Si llegaste hasta acá, creeme que no sos el único ni la única que se hace estas preguntas. Somos muchos, y eso es señal de que el sentido y la conciencia todavía persisten. Tenemos que alimentarlos cada día para que nuestra comunicación suceda en coherencia.

Te dejo una pregunta: ¿en qué conversación de esta semana te gustaría comunicar con más sentido?

Si querés trabajar tu comunicación desde el lenguaje, la emoción y el cuerpo, en mis entrenamientos y mentorías lo abordamos sobre tus situaciones reales. Escribime por WhatsApp y lo conversamos.